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19/06/2006
Una entrevista con el Dr. Darío Salas Sommer publicada en la Revista "What Is Enlightenment" (USA)
Por Jessica Roemischer
 
Carta de presentación adjunta a la entrevista:

Querido Dr. Salas:

Me siento muy complacido en poderle enviar la última copia de la revista “What is Enlightenment” en la que va incluida su entrevista a Jessica. Me siento muy honrado de que hayamos podido incluir su voz (su opinión) sobre lo que representa un Maestro espiritual y los desafíos que él mismo debe enfrentar, relacionados con este punto,  en nuestra era postmoderna.

El peso y la profundidad de su experiencia y autenticidad resplandecen a través de cada una de sus palabras.

Fue un verdadero placer el poder pasar unas cuantas horas juntos aquí en nuestro centro, en Massachussets y confío en que podamos reunirnos de nuevo en el futuro.

Le deseo lo mejor en su vida y en su magnífica tarea.

Con mis más afectuosos saludos

Andrew Cohen

Entrevista:

“La Transmisión de la Conciencia
- Reviviendo la tarea de El Maestro Espiritual"

En nuestro entorno cultural, la tradicional relación entre Maestro-discípulo es, para muchos, una reliquia del pasado.  Ciertamente que en los tiempos post-modernos se ha luchado mucho para  irse liberando de las estructuras de la religión y la autoridad religiosa. En estos momentos de libertad personal sin precedentes, aun entre aquéllos volcados hacia un camino espiritual, puede parecerles hasta difícil de imaginar el estar obligado hacia cualquier otro. Por eso es raro encontrar a alguien, especialmente proveniente del occidente contemporáneo, cuya vida y obra expresan la convicción de que, con el fin de poder realizar plenamente nuestro potencial humano, tenemos que aceptar que otro nos guíe y entrar así en la clásica definición de discipulado.

Esta indudable convicción proviene del filósofo, Maestro espiritual, y autor, Dr. Darío Salas Sommer. Salas, que ha publicado ocho libros bajo el seudónimo de John Baines, es un impresionante y apasionado abogado de la relación Maestro-estudiante. Ha encendido de nuevo la enseñanza mística conocida como Hermetismo, que en un comienzo emergió en los templos de la antigua Grecia y que se ha ido transmitiendo de generación en generación como enseñanza viva de Maestro a discípulo. Practicada y preservada por milenios en el núcleo oculto de las sociedades secretas, el Hermetismo  ha inspirado a muchas de las escuelas de misterios occidentales, incluyendo a los Rosacruces, Francmasones y Teósofos, siendo Salas quien ha dado vida de nuevo a la esencia de esta enseñanza para la época postmoderna.

Figura legendaria en Sud América, su continente nativo, Salas está siendo conocido cada vez más a través del mundo. Director del Instituto Filosófico Hermético, que fundó en 1961, y que tiene sucursales abiertas en tres continentes, con estudiantes internacionales localizados en Norte y Sur América,  Europa y Rusia. Siendo inspiración y guía  para sus estudiantes, así como también para miles de seguidores en el mundo entero, defiende y mantiene como objetivo perenne la vida eterna – “la elevación moral y espiritual” - afirmando que la única forma a través de la cual, según su creencia, se puede obtener esto, es a través de una verdadera relación entre estudiante y Maestro.

- Preguntas y Respuestas:

(What is Enlightenment = WIE:
Dario Salas Sommer = SALAS:)

WIE:   En muchas tradiciones religiosas el Maestro espiritual era considerado esencial para la transformación. Pero hoy día, en una era de ensalzado individualismo, la suya es una voz excepcional defendiendo la tradición clásica de la relación Maestro-estudiante. ¿Puede usted hablarnos sobre lo que representa un Maestro en el camino espiritual y la razón por la que esto continua siendo tan esencial?

SALAS: Hay dos clases de relaciones entre el Maestro y el discípulo. En la primera el Maestro da información al discípulo, utilizando éste la misma para mejorar su vida. Pero  hay otra clase de relación en la cual el Maestro da al discípulo parte de su propia conciencia. A través de esa conciencia del Maestro, los estudiantes pueden  llegar a iluminarse, por contar entonces dentro de ellos con los parámetros para poder apreciar lo que es real y lo que es falso, y con esto me refiero a niveles de realidad – a una realidad más profunda. Lógicamente que en el mundo hay muchos Maestros, pero trabajan en niveles diferentes. Y pienso que la expresión más alta de la relación Maestro-estudiante toma esta forma de transmisión de la conciencia del Maestro.

En las tradiciones del pasado, las ceremonias de iniciación se llevaban a cabo dentro de los templos, y éstas eran extremadamente serias. Cuando llegaba un candidato a la iniciación, se le preguntaba si sus intenciones eran puras y limpias. Si contestaba afirmativamente, se le entregaban dos vasos con vino, diciéndole: “Uno de estos vasos contiene veneno y el otro no. Si tus intenciones son puras, tu espíritu te guiará para que elijas el vaso correcto, el que no tiene veneno”. Si el candidato dudaba de sus intenciones, quedaba libre para retirarse. De otra forma, tenía que elegir tomar uno de los vasos y beber su contenido. Lógicamente se tenía preparado un antídoto para el caso que bebiera de la copa con veneno. En esa iniciación, el maestro transmitía algo a la persona para que se iniciara un proceso de fermentación dentro del alma de ese estudiante. Y era esa transmisión la que daba al estudiante motivación, entusiasmo y fuerza, iniciándole así en el camino.

WIE: Hoy en día muchos declaran que ya no necesitamos al Maestro y que podemos transformar nuestra conciencia por nosotros mismos.

SALAS: Antes que nada, tenemos que preguntarnos quiénes son los que declaran eso. En el movimiento de la Nueva Era hay demasiada información esotérica al alcance, y debido a ello la gente desarrolla la fantasía de que la transformación espiritual es fácil. Pero la gran dificultad está relacionada con el ego. El ego se defiende a sí mismo. Tiene su propio “programa”. Y dentro de ese programa existe algo así como un archivo, y ese archivo es de autodefensa. Por lo tanto, la opinión de que ya no necesitamos a un Maestro, ¿proviene del espíritu, de la persona, o del programa de esa misma persona? Pienso que del programa, defendiéndose a sí mismo. Es la vanidad, es el orgullo, es la excesiva sensación de importancia personal.

Sólo es posible avanzar en el camino espiritual si perdemos nuestra importancia personal, porque la importancia personal nos ciega. No podemos ver la realidad. No valoramos las opiniones de los demás porque todo lo que hacemos es mirar hacia nuestra propia imagen, y eso es la base del narcisismo.  Sólo escuchamos cuando la otra persona está de acuerdo con nosotros. El narcisismo daña la posibilidad de evolución espiritual, porque los narcisistas siempre piensan que ellos tienen la razón. No escuchan los puntos de vista de los demás. El narcisismo fortalece el ego y la humildad, por el contrario, es lo opuesto a la importancia personal narcisista.


....“En el movimiento de la Nueva Era, hay demasiada información esotérica al alcance, debido a lo cual la gente desarrolla la fantasía de que la transformación espiritual es algo fácil”...


WIE:
Usted está diciendo, entonces, que efectivamente se requiere un Maestro para poder realizar la transformación espiritual.

SALAS: Sí. ¿Puede una máquina dejar de ser una máquina por ella misma? Es imposible. ¿Cómo puede un computador conectarse y cambiar su propio programa? ¿Cómo puede un computador modificar su propio disco duro? Puede que haya buena intención, lo cual merece un respeto, pero eso no le conduce a uno a nada práctico. Los seres humanos no se pueden ver a sí mismos. Las personas tienen un punto ciego en lo que se refiere a sus propias mentes, y éste es: que no pueden ver sus propios defectos.

Vamos a relacionar esto con la Entropía. Entropía es todo aquello que resulta fácil. Cuando una roca cae, cae por entropía. ¿Puede una roca remontarse por ella misma a lo alto de la montaña? No puede. Y la evolución espiritual es lo mismo que escalar el monte Olimpo. Estoy convencido que es bien difícil para una persona el cambiar por sí misma, a no ser que ocurra una catástrofe en su propia vida que le produzca una catarsis emocional (algo así como estar a punto de morir, viéndose agonizar en su propio lecho, o algo por el estilo). Necesitamos a alguien que, desde el exterior de nosotros mismos, pueda mirar hacia nosotros y nos pueda decir lo que nos está ocurriendo, un guía que haya recorrido antes ese mismo camino y que conoce cuáles son las tentaciones a superar, dónde están nuestros enemigos y qué es lo que tenemos que hacer para evitarlos.

WIE: ¿Cual es la responsabilidad del estudiante en todo este proceso?

SALAS: Quiero primero prevenir a todos aquéllos que piensan que el ser dirigidos por un maestro espiritual significa encontrar la fuente de la sabiduría y ayuda espiritual, sin tener que dar nada a cambio de ello. La espiritualidad no va encaminada a formar parte de los caprichos o antojos momentáneos del estudiante. Si un estudiante tiene diez defectos, tendrá que ser capaz de superar esos defectos para perfeccionarse espiritualmente. Dios no va a perdonar sus defectos a la persona, ni nadie los va a borrar de su vida. Es el estudiante el que tiene que irlos conquistando y superando. Cuando un atleta olímpico quiere correr los cien metros y llegar campeón, no tiene importancia si ese corredor es un creyente o no.

Tampoco tiene importancia si reza o si no reza. Lo que realmente importa es su entrenamiento físico, su fuerza de voluntad, su disciplina, sus emociones y su fuerza interna. Y si consigue tener todo eso, va a probarse a sí mismo que, en cierto sentido, las cosas funcionan conforme a paradigmas científicos, y no conforme a sus caprichos. Y a través del hacer en su propia vida, él va a ser capaz de adquirir una convicción y fe profundas y crear la energía necesaria para evolucionar.

WIE: ¿Puede usted hablarnos sobre algunas de las tentaciones y obstáculos que uno puede  encontrar en el camino?

SALAS: Dicen que un Maestro hace su trabajo porque (o debido a que) hay tentaciones en nuestro camino. Si no existiera la tentación las personas no pecarían. Y si no existiera el pecado, el Maestro no tendría trabajo. Si la bondad fuera la única cosa que existiera en el mundo seríamos todos como un rebaño de ovejas, que no evolucionan. Las tentaciones existen por una razón, y ésta es que ellas nos conducen al infierno. Y solo podemos llegar al cielo después de remontarnos y conquistar las tentaciones puestas frente a nosotros.

Deberíamos preguntarnos: ¿Por qué Dios nos hace esto tan difícil? Y la respuesta a eso es que, si no tuviéramos un cuerpo, no estaríamos en pecado; estaríamos en el paraíso, pero no conoceríamos cómo sería la vida en la tierra. No se puede evolucionar cuando se está en el cielo, porque sólo se puede evolucionar cuando se tiene un cuerpo físico. A través del cuerpo físico uno puede crear la energía que necesita para poder evolucionar y hacer crecer el espíritu. El cuerpo está constantemente buscando su propio equilibrio, su propia homeostasis, pero si llegara a alcanzar el equilibrio perfecto, ese cuerpo moriría, ya que en el mismo momento en que lo alcanzara, entraría en un estado de equilibrio estático, y eso sería el equivalente a la muerte. Lo mismo ocurre en el Universo, y esa es la razón por la que existe la eterna lucha entre el bien y el mal, lo cual ilustra bien la perfecta sabiduría de la energía que  ha creado el Universo. En referencia a los seres humanos, tenemos que conquistar el mal para poder ser capaces de evolucionar y poder llegar a ser más espirituales. Por lo tanto, el mal absoluto es todo aquello que detiene al ser humano en su evolución; todo aquello que mantiene al ser humano en un estado de hipnosis. Y lo bueno, desde el punto de vista absoluto, es todo  aquello que ayuda al ser humano a despertar.

WIE: ¿Puede usted ahora explicarnos cómo se puede aplicar esto en la búsqueda de un camino espiritual?

SALAS: Cada estudiante tiene que elegir por sí mismo entre el bien y el mal. Elegimos erróneamente cuando elegimos a las fuerzas oscuras, que son lo opuesto a nuestro lado luminoso, las cuales disfrutan poniendo obstáculos frente a nosotros. Nos tentarán para que abandonemos el camino espiritual, y debido a ello quizás elijamos el salirnos de éste. Sin embargo, el lado luminoso de la persona elegirá permanecer en ese camino. Y aun así, cuando el estudiante haya llegado a crear una buena cantidad de luz dentro de él mismo, será ese el momento en que las fuerzas oscuras atacarán a esa persona en forma aún más violenta. Y según pase el tiempo, esas personas tendrán que ir enfrentando desafíos y dificultades cada vez más grandes. No físicamente, sino que esto ocurrirá a través de sus pasiones, sus emociones y sus pensamientos. Esas personas van a ser tentadas para que pierdan la fe. El camino entonces se irá haciendo más difícil y los problemas irán siendo mayores. Esto es muy parecido a lo que le ocurre a alguien que está  haciendo pesas. Empiezan levantando pesas pequeñas y según pasa el tiempo, necesitan utilizar pesas cada vez más grandes y pesadas. Lo mismo ocurre en el camino espiritual.

WIE: Por lo tanto no importa lo que el maestro ofrezca al estudiante, ya que en último término depende del estudiante el que éste elija buscar la luz.

SALAS: Si, y un Maestro espiritual se enfrenta a esta dificultad, en su intento por guiar a sus estudiantes. Existe una ley cósmica que dice que no se puede hacer evolucionar a alguien, que no se puede presionar a nadie de ninguna forma.

Nuestra personalidad es muy fuerte y no somos seres conscientes. Somos seres mecánicos y nuestra conciencia tiene que desarrollarse. Pero como seres mecánicos, el ego siente que está siendo amenazado de muerte por el Maestro. Por lo tanto, cuando alguien entra en el camino espiritual y encuentra a un Maestro, frecuentemente ese alguien va a enfrentarse con un problema.  Las personas llegan hasta el Maestro diciendo “Quiero cambiar. Quiero evolucionar. Quiero ser espiritual. Estoy cansado de mí mismo”. Y el Maestro dice: “Bien, entonces haz esto”. Y el estudiante contesta: “ Si, lo entiendo perfectamente”, y empieza a hacer lo indicado con una gran dosis de entusiasmo. Pero según pasa el tiempo, el mecanismo que defiende al ego comienza a trabajar. Y gradualmente ese estudiante empieza a creer que aquello que el Maestro le dice no es lo más acertado. Y ese estudiante empieza a creer que el Maestro está abusando. Y como resultado de ese mecanismo de defensa del ego, ese estudiante puede llegar a abandonar el camino espiritual. Ese estudiante puede empezar a tener sentimientos  y pensamientos agresivos en contra del Maestro. Lo que ocurre entonces más frecuentemente es que dicho estudiante desaparece, se va. Y en ese momento el ego empieza a crear una angustia tremenda, porque esa persona queda dividida en dos partes: una parte que verdaderamente desea continuar en el camino espiritual, y otra parte oscura que siente que el camino espiritual es una amenaza de muerte, y es esto último lo que le cierra ese camino a la persona. Pero el estado espiritual que un discípulo experimenta según va siguiendo este camino, es tan diferente y tan sublime que, una vez que dicho estudiante ha llegado más allá de un cierto límite, ese estudiante ya no volverá a ser el mismo de antes, aun en el caso de abandonar el camino. Aquél que lo ha probado, queda ligado a él eternamente.

WIE: ¿Puede usted describirnos lo que ocurre si el estudiante elige el quedarse en el camino?

SALAS: En último término, toda iniciación representa una batalla entre el bien y el mal; entre la fuerza ciega, bestial y destructiva del discípulo y la conciencia inteligente del guía. Esta es la razón por la que el discípulo debe obedecer a la voluntad del Maestro. Milarepa fue uno de aquellos grandes Maestros que decía que las personas no pueden evolucionar a menos que entreguen su voluntad. Esto se practicaba en la antigüedad, pero no en la actualidad. Pero al mismo tiempo, si un estudiante entrega efectivamente su voluntad, el Maestro entonces se hace responsable de la vida de esa persona. Y, de hecho, esa es la peor posibilidad para un Maestro. Es algo así  como si uno mismo decidiera voluntariamente infectarse con el virus del SIDA; nadie haría algo así. Porque ayudando a ese estudiante a cambiar, el maestro está tomando para sí el karma de ese estudiante, es decir, se está cambiando el destino de esa persona. Y no estoy aquí hablando de destino en términos astrológicos, sino del destino que ha sido creado como resultado de todas las acciones que una persona ha ido tomando en su vida. Los actos que una persona ha ido realizando en el pasado son los que definen el destino de esa persona en el momento presente, y esos mismos actos son los que también definen lo que va a ocurrir en el futuro de esa persona.

Es muy fácil predecir el futuro de cualquiera, sin necesidad de una bola de cristal. Lo único que se necesita conocer es el mecanismo principal de esa persona, y con eso se puede predecir qué es lo que le va a ocurrir en un futuro inmediato. Por lo tanto, cuando un maestro espiritual cambia la vida de alguien, se convierte en el responsable de la vida de esa persona: el está cambiando la vida de esa persona, y con eso está alterando la vida misma.

...”Una vez que el estudiante ha llegado más allá de un cierto límite, ese estudiante ya no volverá a ser el mismo de antes, aun en el caso de abandonar el camino. Aquel que lo haya probado, queda ligado a él eternamente”....


WIE: Esa clase de relación Maestro-estudiante que usted describe ha quedado relegada mayormente a nuestro pasado espiritual, al menos en la cultura occidental. ¿Es posible realmente esta clase de relación en nuestro mundo del Siglo XXI?

SALAS: El mundo está atravesando un periodo crucial y tenemos una desesperada necesidad de seres humanos justos, fuertes, sinceros y honestos, que estén imbuidos en ideales de paz, amor, abundancia y bondad para toda la humanidad. Y con el fin de obtener esto, cada ser humano tiene la obligación ineludible de buscar su elevación moral y espiritual y de esa forma, contribuir a la paz en el mundo. Y aquél que anhela esto, deberá contribuir a ello con su amor hacia la humanidad. Pero existe solo un camino para ello y éste consiste en entrar en contacto con un verdadero guía espiritual, el cual guiará de la mano al estudiante a través del escarpado y arduo camino, siendo su pilar de soporte, y sin el cual dicho estudiante posiblemente nunca pueda superar con éxito los obstáculos colocados frente a él.

Este proceso significa el renacimiento del ser humano, una completa regeneración a través del vehículo de la conciencia. Es liberarse del destino, arbitrariedad, ignorancia, vanidad y dolor. Y aquél que haya llevado a cabo esto y sea enteramente consciente de sus deberes humanos, iniciará una cruzada de ayuda impersonal a la humanidad. La meta se basa en cooperación en pos de la paz universal, y en el dar a los demás la oportunidad de adquirir el mismo conocimiento que uno ha recibido. De esta forma se irá formando una gran cadena universal cuyo origen se pierde en la antigüedad y cuya existencia nunca tendrá final, porque no existe poder más sublime que el de aquel individuo que se convierte en el Maestro de su propia alma.

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