Fundador / Entrevistas

Revista Capital - El fenómeno hermético

Darío Salas Sommer, un chileno más conocido como John Baines, es todo un “best seller”. Sus libros causan furor en países muy distintos y muy remotos. En ellos sostiene que estamos dormidos, que somos esclavos y que nuestro cerebro es controlado por impulsos animales. Pero también afirma -¡uff!- que si trabajamos lo suficiente incluso podríamos alcanzar el pináculo de la evolución. Algo es algo, dirá usted.

Por Daniel Trujillo

Para la mayoría el nombre de Darío Salas corresponde a un tradicional liceo de la capital. Los más letrados sabrán que el establecimiento se llama así en honor a un notable educador de la primera mitad del siglo pasado, gestor de la reforma del sistema de enseñanza que se tradujo en la ley de instrucción primaria. Sin embargo, en lugares tan diversos como Bulgaria, Rusia, Arabia Saudita y Estados Unidos el nombre es conocido por su nieto homónimo, un filósofo best seller de 68 años que ha publicado obras traducidas a varios idiomas bajo el seudónimo de John Baines.

Esta popularidad internacional es curiosa. Porque sus postulados provienen de una filosofía mística cuyos orígenes se remontan al Egipto prefaraónico y a un sabio entre los sabios de entonces, Hermes Trismegisto, de quien toma el nombre de “hermetismo”. Por ello sus obras pueden encontrarse indistintamente en los estantes de “esoterismo” o de “autoayuda” en las librerías.

Además, y este es un dato no menor en su empeño por pasar inadvertido, fundó hace más de 30 años el Instituto Filosófico Hermético, que imparte enseñanza en Argentina, Venezuela, Colombia, España, Estados Unidos, Rusia y por supuesto Chile, donde está su matriz.

Para algunos esta escuela y su maestro no son más que una secta extraña y su gurú. Pero la idea comienza a desmoronarse al hojear cualquiera de los libros de John Baines, donde las fórmulas mágicas o las creencias fantasiosas del tipo viaje astral, telepatía o comunicación con los ángeles brillan por su ausencia. De hecho, cuando le comentamos la reticencia de nuestra directora a hablar de reencarnación, porque el tema “le carga” responde seriamente “a mí también”. ¿Qué tipo de misticismo le interesa entonces? En un arriesgado intento por resumir se diría que él postula que la espiritualidad es algo que se trabaja, de la misma forma en que un atleta se entrena para correr los 100 metros planos, vale decir, según leyes físicas naturales, perfectamente científicas. Eso, en un contexto de esoterismo bastante diferente a lo que se puede encontrar en el concurrido mercado de la superstición.

En muy contadas oportunidades, desde la publicación de su libro debut Los brujos hablan, en 1965, John Baines, Darío Salas Sommer, ha concedido entrevistas. Pero hace una excepción con Capital. El encuentro tiene lugar en su casa de La Reina alta. En el entorno no hay fetiches ni iconos misteriosos. Quien hubiera esperado un personaje excéntrico se decepcionará porque su aspecto no tiene nada de particular. Es verdad que lleva el pelo largo, pero esto es bastante común en gente de su tipo. Al fin y al cabo tiene un master en filosofía -estudió en Estados Unidos- y se graduó como director de cine en el Hollywood Institute de Los Angeles (actualmente rueda en los ratos libres una cinta de bajo presupuesto, El despertar de Valentina, pero le gustaría dirigir algo más ambicioso). Sin embargo, queda claro que para él la formación académica no necesariamente tiene mayor importancia que los numerosos oficios que desempeñó en su juventud, cuando fue soldador, taxista, chofer de micro y camionero. Sus conocimientos herméticos, en cambio, los atribuye a un don de Dios.

--- No tengo por qué esconderlo. Mi mamá siempre contaba que me reí recién a los 11 años, que era un niño absolutamente para adentro. Yo me acuerdo, tenía 4 ó 5 años y pensaba cosas que no las piensa ningún niño. Entonces, son dones de Dios, y ¿por qué no? Mozart componía música a los 5 años. Cada persona es buena para algo, ¿por qué no puedo ser yo bueno en esto?

A su abuelo, Darío Salas Díaz lo recuerda como un caballero “con mucha presencia”. Murió cuando él era todavía pequeño, “pero es indudable que me transmitió una herencia genética bien definida”, afirma.

El hombre automático

- Siendo que sus libros hablan de espiritualidad, ¿cómo define usted este concepto?

--- Es curioso que a nivel cultural el concepto de espiritualidad no existe, tratándose de algo tan importante. Espiritualidad se asocia con ser sacerdote, tomar el hábito o hacer obras de caridad, pero nadie lo relaciona con un trabajo interior, de perfeccionamiento, de desarrollo. Uno habla de espiritualidad y la gente se despista. Incluso algunos piensan en espiritismo. Lo cierto es que alcanzar la espiritualidad es algo difícil, un trabajo de muchos años, y se caracteriza por ciertas facultades que la persona adquiere, pero que no son paranormales ni parasicológicas, nada de eso. Son cosas mucho mas simples, como poder tener dominio de sí mismo, control de las emociones, poder comunicarse mejor con la gente, entender mejor a los demás, saber perdonar, ser generoso.

- ¿Eso no tiene que ver con la educación, o es innato?

--- Mira, está absolutamente comprobado por la neurofisiología que el cerebro humano es mecánico. Steven Pinker, profesor del MIT, autor de Cómo funciona la mente y El instinto del lenguaje, afirma que no hay ninguna diferencia entre el cerebro del hombre y una máquina. Entonces, ser espiritual significa desarrollar algo distinto, en que uno deja de ser un autómata. Pero si nos desarrollamos en espiritualidad podemos llegar a vencer las emociones negativas, la depresión, los impulsos como la rabia, las reacciones que nos desbordan, todas ellas digitadas por nuestro cerebro animal...

Nos guste o no, tal como dijo Nicanor Parra, somos un embutido de ángel y bestia. Pero John Baines va más allá y en la tesis de doctorado que está escribiendo postula que el siguiente paso en la evolución del hombre es asumir, individualmente, que la espiritualidad es una obligación natural. ¿Y cómo se logra esto? Por medio de la práctica de lo que denomina física moral: la correcta armonía energética entre nuestro comportamiento y las leyes de la naturaleza, tema que expone largamente en su último libro Moral para el siglo XXI.

Esta obra ha sido un hit. La televisión estatal búlgara, por ejemplo, contrató una hora de satélite para entrevistar al autor en directo. En Arabia Saudita el libro pasó la férrea censura musulmana y hubo quien lo puso sólo poco por debajo de El Corán.

- ¿Por qué observar determinado código de conducta moral va a ser una obligación?, ¿dónde queda la libertad individual?

--- ¿Cuál es el concepto de libertad de la gente? Es bastante antojadizo. La gente supone ser libre, pero si el cerebro es autómata, ¿de qué libertad me hablas, si está programado? ¿Acaso tu computador es libre? Nosotros tenemos un disco duro en la cabeza que no lo llenamos nosotros. Lo llena la sociedad, la prensa, el cine, los padres, la opinión ajena... La única libertad es vencernos a nosotros mismos. Yo sostengo que si la persona no es espiritual, inevitablemente su vida va a ir al desorden.
 
La salvación

Darío Salas no sólo afirma que la especie humana está en desarmonía con las leyes naturales. Sostiene que está dormida y bajo esclavitud. Lo planteó en su libro El hombre estelar, de 1970, a través de la metáfora de que estamos conectados a un computador central, tal como ocurre en The Matrix.

--- Imagínate qué pasaría si de repente cada persona tuviera conciencia y, por ejemplo, fuera inmune a la publicidad. El sistema colapsaría. Entonces te das cuenta de que el mundo necesita gente obediente, con el cerebro lavado, para funcionar. Es un nivel cultural y evolutivo salvaje. Nosotros nos impactamos cuando leemos cómo trataban a los esclavos en Estados Unidos, pero resulta que ellos eran concientes de su condición y podían arrancarse. Hoy día es peor. Somos esclavos del sistema financiero, pero no podemos escaparnos porque no tenemos conciencia de ello. El sistema te hace endeudarte, pedir dinero para esto y lo otro y toda la vida la pasamos trabajando para pagar esos intereses. Ese es el origen de la pobreza, la gente miente cuando dice que la culpa es de los empresarios, porque lo cierto es que ellos también le piden plata a los bancos.

- ¿Podemos liberarnos del sistema?

--- Ese no es un asunto de la especie, sino individual. No podemos pensar en salvar a todos, es el individuo el que puede salvarse a sí mismo y ayudar a otros, si es que quieren, porque tampoco se trata de adoctrinar a nadie.

- ¿A eso se refiere cuando plantea una armonía energética entre los actos humanos y las leyes naturales?

--- El universo es todo música. Es un pulso universal y si tú eres arbitrario, si no te armonizas con ese pulso, te aíslas o te destruyes. Tal como si tú no cumples la ley, no obedeces a la autoridad, haces lo que quieres, inevitablemente terminarás autodestruyéndote. Nosotros nos enfermamos mental y físicamente por no estar en armonía con el pulso universal, justamente porque nos entregamos a nuestra parte instintiva. Claro, el goce, el placer, está bien, pero el placer no lleva a la felicidad, porque no es acumulable, en cambio la virtud sí. Por eso digo que la moral es rentable. Si eres trabajador, si eres honesto, si quieres darle a la gente lo mejor de tu trabajo, nunca te va a pasar que estés botado, sin dinero. Van de la mano las cosas porque el trabajo espiritual se asienta sobre premisas materiales. No se puede pretender ser espiritual si no eres puntual, si no cumples con tu palabra, si no eres ordenado.

- Usted dice además que la moral es una poderosa herramienta de éxito.

--- Exacto, piensa en lo importante que es la moral empresarial. Por ejemplo, no importa en lo que trabajes, seas pequeño o grande, si tú, por tus valores morales piensas en entregar un buen servicio, en vez de darle a la gente el 100 por ciento le das el 110, yo te aseguro que te vas a hacer millonario.
 
El esoterismo

Los planteamientos de Darío Salas se plantean en un contexto esotérico. Porque cuando habla de leyes naturales no se refiere sólo a los parámetros científicos tradicionales. Más bien hace referencia a los principios que según el hermetismo rigen la creación y que están expuestos en un clásico esotérico llamado El Kybalion, los cuales son tema central de su obra y la materia de estudio básica de la escuela que dirige.

- Usted dice que ser espiritual demanda trabajo. ¿No considera el hermetismo alguna fórmula mágica para saltarse ese esfuerzo?

--- Ideas como esa son justamente el daño que ha hecho el falso esoterismo. Yo personalmente creo que el 98% de los movimientos esotéricos que existen son lo peor que hay, porque usan de repente un lenguaje verídico, pero no comprenden lo que dicen ni tampoco cumplen con los propósitos de lo que es ser espiritual. La gente busca en ellos poder personal, poder para manipular a los demás, no para vencerse a sí mismo, que precisamente es ser espiritual.

- ¿Y qué significa el esoterismo entonces?

--- La realidad más profunda, ¿acaso no es esotérica? El mundo es esotérico, quieran o no quieran, el mundo es hermetismo, le guste o no le guste al director de la revista, al presidente o al Papa. El mundo es esotérico. La mujer es esotérica para el hombre, cada uno es esotérico para sí mismo, los hijos son esotéricos para el papá, el papá para los hijos, los políticos son todos esotéricos entre ellos, ninguno comprende al otro... El espiritualismo de verdad busca conocer aquella parte de la realidad que normalmente no la vemos porque estamos cerebralmente limitados. El hermetismo es una oportunidad de ampliar la capacidad de conocer la realidad. Porque el cerebro no es un instrumento de conocimiento perfecto ni permite ver la realidad tal como es.

- ¿Por qué?

--- El ser humano fue hecho incompleto por Dios, para que fuera responsabilidad de cada individuo terminar la tarea.

- Eso es lo que usted piensa, pero ¿por qué tendría que ser la verdad siendo que existen tantas otras teorías?

--- Yo no quiero convencer a nadie de que sea la verdad, me da lo mismo. Justamente una de las leyes del hermetismo dice que no se debe tratar de convencer a nadie. Que cada cual vaya, encuentre y haga lo que quiera con su teoría. Y si le funciona para ser exitoso, para liberarse del estrés, para comunicarse mejor con su pareja, bueno, perfecto...

- ¿Entonces por qué escribe y fundó una escuela?

--- Lo que uno ha conseguido tiene que tratar de compartirlo, aun cuando nadie vaya a reconocértelo. Por lo demás, ¿por qué te lo van a reconocer?

- ¿Aspira a convertirse en un filósofo universal?

--- No, no aspiro a nada.

- ¿Pero se siente parte de alguna tradición?

--- No, me siento parte de una tradición de filósofos desconocidos. Es mucho más agradable ser desconocido. Uno tiene mejor calidad de vida, justamente por eso escogí escribir con seudónimo. Es un asunto de carácter, no me interesa ser famoso, prefiero el anonimato. Ahora, si en algún momento llego a ser famoso y con ello consigo ayudar a otras personas, bueno, estoy dispuesto también.

- ¿Es decir que las diversas ediciones y traducciones de sus libros no obedecen a una planificación?

--- No, se fue dando solo. Por ejemplo, lo de Bulgaria surgió porque un búlgaro de visita en Nueva York encontró mis libros y quiso llevarlos a su país. Yo ni siquiera sé cuántos se han vendido.

- ¿Qué piensa de la gente que afirma que el Instituto Filosófico Hermético es una secta unida por ritos extraños?

--- Bueno, la gente es dueña de su propia cabeza y vaya a saber uno de donde sacan eso. Siempre hay personas envidiosas. Hay gente que cree tener el monopolio de la verdad, algunos suponen que somos ateos. Pero la nuestra es una institución donde hay tolerancia absoluta en todo sentido y absoluta libertad para que la gente se retire cuando quiera. Cada sede del instituto es independiente, tiene sus propios bienes, y yo sólo intervengo en la parte pedagógica. Los temas son iguales para todos porque la vida espiritual es igual para negros, blancos, chinos, pobres, ricos. Pero yo no me siento dueño de nada, ni de esta casa, nada. Me considero un administrador de cosas, que en el fondo es la condición de todos. Y es más bonito así, uno se siente más libre.
 
Títulos y cifras

Los libros de John Baines (Los brujos hablan, El hombre estelar, Hipsoconciencia, Depresión y angustia, La ciencia del amor, ¿Existe la mujer?, Desarrollo del mundo interno y Moral para el siglo XXI) han sido editados en español, inglés, alemán, lituano, portugués, búlgaro y ruso. Y las ventas en cada mercado son -se asegura- cosa seria: América del Sur, 111.500 ejemplares, Rusia, 28 mil; Estados Unidos, 25 mil; España, 15 mil; Bulgaria, 8 mil; Alemania, 6 mil; Lituania y Portugal, 3 mil. La foto corresponde a la reciente edición de Moral... en árabe.

El señor cónsul

Darío Salas acaba de sumar otro reconocimiento a su singular trayectoria. Rusia lo ha nombrado cónsul científico para toda América latina y la designación será oficializada por una delegación oficial que visitará el país especialmente con este fin. La ceremonia de investidura tendrá lugar a fines de este mes en la Universidad de Chile, en una ceremonia a la que está invitado el presidente de la República.

Este consulado implica asumir la representación regional de la Academia de Ciencias y Artes La Unión de la Federación Rusa y se complementa con el Premio Vernadzcovo, de la Academia de Enciclopedias Rusas (ARE) y que distingue a personalidades que se destacan por su contribución al desarrollo y perfeccionamiento humano. La delegación que vendrá a Chile está integrada por Serguei Artamonov, vicepresidente de ARE y ANIS y Wladimir Platonov, miembro de la Academia de Ciencias Naturales de Rusia y presidente del Parlamento (Duma) de Moscú, entre otras personalidades.

Por Daniel Trujillo


Para la mayoría el nombre de Darío Salas corresponde a un tradicional liceo de la capital. Los más letrados sabrán que el establecimiento se llama así en honor a un notable educador de la primera mitad del siglo pasado, gestor de la reforma del sistema de enseñanza que se tradujo en la ley de instrucción primaria. Sin embargo, en lugares tan diversos como Bulgaria, Rusia, Arabia Saudita y Estados Unidos el nombre es conocido por su nieto homónimo, un filósofo best seller de 68 años que ha publicado obras traducidas a varios idiomas bajo el seudónimo de John Baines.

Esta popularidad internacional es curiosa. Porque sus postulados provienen de una filosofía mística cuyos orígenes se remontan al Egipto prefaraónico y a un sabio entre los sabios de entonces, Hermes Trismegisto, de quien toma el nombre de “hermetismo”. Por ello sus obras pueden encontrarse indistintamente en los estantes de “esoterismo” o de “autoayuda” en las librerías.

Además, y este es un dato no menor en su empeño por pasar inadvertido, fundó hace más de 30 años el Instituto Filosófico Hermético, que imparte enseñanza en Argentina, Venezuela, Colombia, España, Estados Unidos, Rusia y por supuesto Chile, donde está su matriz.

Para algunos esta escuela y su maestro no son más que una secta extraña y su gurú. Pero la idea comienza a desmoronarse al hojear cualquiera de los libros de John Baines, donde las fórmulas mágicas o las creencias fantasiosas del tipo viaje astral, telepatía o comunicación con los ángeles brillan por su ausencia. De hecho, cuando le comentamos la reticencia de nuestra directora a hablar de reencarnación, porque el tema “le carga” responde seriamente “a mí también”. ¿Qué tipo de misticismo le interesa entonces? En un arriesgado intento por resumir se diría que él postula que la espiritualidad es algo que se trabaja, de la misma forma en que un atleta se entrena para correr los 100 metros planos, vale decir, según leyes físicas naturales, perfectamente científicas. Eso, en un contexto de esoterismo bastante diferente a lo que se puede encontrar en el concurrido mercado de la superstición.

En muy contadas oportunidades, desde la publicación de su libro debut Los brujos hablan, en 1965, John Baines, Darío Salas Sommer, ha concedido entrevistas. Pero hace una excepción con Capital. El encuentro tiene lugar en su casa de La Reina alta. En el entorno no hay fetiches ni iconos misteriosos. Quien hubiera esperado un personaje excéntrico se decepcionará porque su aspecto no tiene nada de particular. Es verdad que lleva el pelo largo, pero esto es bastante común en gente de su tipo. Al fin y al cabo tiene un master en filosofía -estudió en Estados Unidos- y se graduó como director de cine en el Hollywood Institute de Los Angeles (actualmente rueda en los ratos libres una cinta de bajo presupuesto, El despertar de Valentina, pero le gustaría dirigir algo más ambicioso). Sin embargo, queda claro que para él la formación académica no necesariamente tiene mayor importancia que los numerosos oficios que desempeñó en su juventud, cuando fue soldador, taxista, chofer de micro y camionero. Sus conocimientos herméticos, en cambio, los atribuye a un don de Dios.

 

--- No tengo por qué esconderlo. Mi mamá siempre contaba que me reí recién a los 11 años, que era un niño absolutamente para adentro. Yo me acuerdo, tenía 4 ó 5 años y pensaba cosas que no las piensa ningún niño. Entonces, son dones de Dios, y ¿por qué no? Mozart componía música a los 5 años. Cada persona es buena para algo, ¿por qué no puedo ser yo bueno en esto?

A su abuelo, Darío Salas Díaz lo recuerda como un caballero “con mucha presencia”. Murió cuando él era todavía pequeño, “pero es indudable que me transmitió una herencia genética bien definida”, afirma.

 


El hombre automático

 

- Siendo que sus libros hablan de espiritualidad, ¿cómo define usted este concepto?

--- Es curioso que a nivel cultural el concepto de espiritualidad no existe, tratándose de algo tan importante. Espiritualidad se asocia con ser sacerdote, tomar el hábito o hacer obras de caridad, pero nadie lo relaciona con un trabajo interior, de perfeccionamiento, de desarrollo. Uno habla de espiritualidad y la gente se despista. Incluso algunos piensan en espiritismo. Lo cierto es que alcanzar la espiritualidad es algo difícil, un trabajo de muchos años, y se caracteriza por ciertas facultades que la persona adquiere, pero que no son paranormales ni parasicológicas, nada de eso. Son cosas mucho mas simples, como poder tener dominio de sí mismo, control de las emociones, poder comunicarse mejor con la gente, entender mejor a los demás, saber perdonar, ser generoso.

 

- ¿Eso no tiene que ver con la educación, o es innato?


--- Mira, está absolutamente comprobado por la neurofisiología que el cerebro humano es mecánico. Steven Pinker, profesor del MIT, autor de Cómo funciona la mente y El instinto del lenguaje, afirma que no hay ninguna diferencia entre el cerebro del hombre y una máquina. Entonces, ser espiritual significa desarrollar algo distinto, en que uno deja de ser un autómata. Pero si nos desarrollamos en espiritualidad podemos llegar a vencer las emociones negativas, la depresión, los impulsos como la rabia, las reacciones que nos desbordan, todas ellas digitadas por nuestro cerebro animal...

Nos guste o no, tal como dijo Nicanor Parra, somos un embutido de ángel y bestia. Pero John Baines va más allá y en la tesis de doctorado que está escribiendo postula que el siguiente paso en la evolución del hombre es asumir, individualmente, que la espiritualidad es una obligación natural. ¿Y cómo se logra esto? Por medio de la práctica de lo que denomina física moral: la correcta armonía energética entre nuestro comportamiento y las leyes de la naturaleza, tema que expone largamente en su último libro Moral para el siglo XXI.

Esta obra ha sido un hit. La televisión estatal búlgara, por ejemplo, contrató una hora de satélite para entrevistar al autor en directo. En Arabia Saudita el libro pasó la férrea censura musulmana y hubo quien lo puso sólo poco por debajo de El Corán.

 

- ¿Por qué observar determinado código de conducta moral va a ser una obligación?, ¿dónde queda la libertad individual?

--- ¿Cuál es el concepto de libertad de la gente? Es bastante antojadizo. La gente supone ser libre, pero si el cerebro es autómata, ¿de qué libertad me hablas, si está programado? ¿Acaso tu computador es libre? Nosotros tenemos un disco duro en la cabeza que no lo llenamos nosotros. Lo llena la sociedad, la prensa, el cine, los padres, la opinión ajena... La única libertad es vencernos a nosotros mismos. Yo sostengo que si la persona no es espiritual, inevitablemente su vida va a ir al desorden.

 


La salvación

 

Darío Salas no sólo afirma que la especie humana está en desarmonía con las leyes naturales. Sostiene que está dormida y bajo esclavitud. Lo planteó en su libro El hombre estelar, de 1970, a través de la metáfora de que estamos conectados a un computador central, tal como ocurre en The Matrix.

 

--- Imagínate qué pasaría si de repente cada persona tuviera conciencia y, por ejemplo, fuera inmune a la publicidad. El sistema colapsaría. Entonces te das cuenta de que el mundo necesita gente obediente, con el cerebro lavado, para funcionar. Es un nivel cultural y evolutivo salvaje. Nosotros nos impactamos cuando leemos cómo trataban a los esclavos en Estados Unidos, pero resulta que ellos eran concientes de su condición y podían arrancarse. Hoy día es peor. Somos esclavos del sistema financiero, pero no podemos escaparnos porque no tenemos conciencia de ello. El sistema te hace endeudarte, pedir dinero para esto y lo otro y toda la vida la pasamos trabajando para pagar esos intereses. Ese es el origen de la pobreza, la gente miente cuando dice que la culpa es de los empresarios, porque lo cierto es que ellos también le piden plata a los bancos.

 

- ¿Podemos liberarnos del sistema? 


--- Ese no es un asunto de la especie, sino individual. No podemos pensar en salvar a todos, es el individuo el que puede salvarse a sí mismo y ayudar a otros, si es que quieren, porque tampoco se trata de adoctrinar a nadie.

 

- ¿A eso se refiere cuando plantea una armonía energética entre los actos humanos y las leyes naturales?


--- El universo es todo música. Es un pulso universal y si tú eres arbitrario, si no te armonizas con ese pulso, te aíslas o te destruyes. Tal como si tú no cumples la ley, no obedeces a la autoridad, haces lo que quieres, inevitablemente terminarás autodestruyéndote. Nosotros nos enfermamos mental y físicamente por no estar en armonía con el pulso universal, justamente porque nos entregamos a nuestra parte instintiva. Claro, el goce, el placer, está bien, pero el placer no lleva a la felicidad, porque no es acumulable, en cambio la virtud sí. Por eso digo que la moral es rentable. Si eres trabajador, si eres honesto, si quieres darle a la gente lo mejor de tu trabajo, nunca te va a pasar que estés botado, sin dinero. Van de la mano las cosas porque el trabajo espiritual se asienta sobre premisas materiales. No se puede pretender ser espiritual si no eres puntual, si no cumples con tu palabra, si no eres ordenado.

 

- Usted dice además que la moral es una poderosa herramienta de éxito.

--- Exacto, piensa en lo importante que es la moral empresarial. Por ejemplo, no importa en lo que trabajes, seas pequeño o grande, si tú, por tus valores morales piensas en entregar un buen servicio, en vez de darle a la gente el 100 por ciento le das el 110, yo te aseguro que te vas a hacer millonario.

 


El esoterismo

 

Los planteamientos de Darío Salas se plantean en un contexto esotérico. Porque cuando habla de leyes naturales no se refiere sólo a los parámetros científicos tradicionales. Más bien hace referencia a los principios que según el hermetismo rigen la creación y que están expuestos en un clásico esotérico llamado El Kybalion, los cuales son tema central de su obra y la materia de estudio básica de la escuela que dirige.

 

- Usted dice que ser espiritual demanda trabajo. ¿No considera el hermetismo alguna fórmula mágica para saltarse ese esfuerzo?

--- Ideas como esa son justamente el daño que ha hecho el falso esoterismo. Yo personalmente creo que el 98% de los movimientos esotéricos que existen son lo peor que hay, porque usan de repente un lenguaje verídico, pero no comprenden lo que dicen ni tampoco cumplen con los propósitos de lo que es ser espiritual. La gente busca en ellos poder personal, poder para manipular a los demás, no para vencerse a sí mismo, que precisamente es ser espiritual.

 

- ¿Y qué significa el esoterismo entonces?

--- La realidad más profunda, ¿acaso no es esotérica? El mundo es esotérico, quieran o no quieran, el mundo es hermetismo, le guste o no le guste al director de la revista, al presidente o al Papa. El mundo es esotérico. La mujer es esotérica para el hombre, cada uno es esotérico para sí mismo, los hijos son esotéricos para el papá, el papá para los hijos, los políticos son todos esotéricos entre ellos, ninguno comprende al otro... El espiritualismo de verdad busca conocer aquella parte de la realidad que normalmente no la vemos porque estamos cerebralmente limitados. El hermetismo es una oportunidad de ampliar la capacidad de conocer la realidad. Porque el cerebro no es un instrumento de conocimiento perfecto ni permite ver la realidad tal como es.

 

- ¿Por qué?

--- El ser humano fue hecho incompleto por Dios, para que fuera responsabilidad de cada individuo terminar la tarea.

 

- Eso es lo que usted piensa, pero ¿por qué tendría que ser la verdad siendo que existen tantas otras teorías?

--- Yo no quiero convencer a nadie de que sea la verdad, me da lo mismo. Justamente una de las leyes del hermetismo dice que no se debe tratar de convencer a nadie. Que cada cual vaya, encuentre y haga lo que quiera con su teoría. Y si le funciona para ser exitoso, para liberarse del estrés, para comunicarse mejor con su pareja, bueno, perfecto...

 

- ¿Entonces por qué escribe y fundó una escuela?

--- Lo que uno ha conseguido tiene que tratar de compartirlo, aun cuando nadie vaya a reconocértelo. Por lo demás, ¿por qué te lo van a reconocer?

 

- ¿Aspira a convertirse en un filósofo universal?

--- No, no aspiro a nada.

 

- ¿Pero se siente parte de alguna tradición?

--- No, me siento parte de una tradición de filósofos desconocidos. Es mucho más agradable ser desconocido. Uno tiene mejor calidad de vida, justamente por eso escogí escribir con seudónimo. Es un asunto de carácter, no me interesa ser famoso, prefiero el anonimato. Ahora, si en algún momento llego a ser famoso y con ello consigo ayudar a otras personas, bueno, estoy dispuesto también.

 

- ¿Es decir que las diversas ediciones y traducciones de sus libros no obedecen a una planificación?

--- No, se fue dando solo. Por ejemplo, lo de Bulgaria surgió porque un búlgaro de visita en Nueva York encontró mis libros y quiso llevarlos a su país. Yo ni siquiera sé cuántos se han vendido.

 

- ¿Qué piensa de la gente que afirma que el Instituto Filosófico Hermético es una secta unida por ritos extraños?

--- Bueno, la gente es dueña de su propia cabeza y vaya a saber uno de donde sacan eso. Siempre hay personas envidiosas. Hay gente que cree tener el monopolio de la verdad, algunos suponen que somos ateos. Pero la nuestra es una institución donde hay tolerancia absoluta en todo sentido y absoluta libertad para que la gente se retire cuando quiera. Cada sede del instituto es independiente, tiene sus propios bienes, y yo sólo intervengo en la parte pedagógica. Los temas son iguales para todos porque la vida espiritual es igual para negros, blancos, chinos, pobres, ricos. Pero yo no me siento dueño de nada, ni de esta casa, nada. Me considero un administrador de cosas, que en el fondo es la condición de todos. Y es más bonito así, uno se siente más libre.

 


Títulos y cifras

 

Los libros de John Baines (Los brujos hablan, El hombre estelar, Hipsoconciencia, Depresión y angustia, La ciencia del amor, ¿Existe la mujer?, Desarrollo del mundo interno y Moral para el siglo XXI) han sido editados en español, inglés, alemán, lituano, portugués, búlgaro y ruso. Y las ventas en cada mercado son -se asegura- cosa seria: América del Sur, 111.500 ejemplares, Rusia, 28 mil; Estados Unidos, 25 mil; España, 15 mil; Bulgaria, 8 mil; Alemania, 6 mil; Lituania y Portugal, 3 mil. La foto corresponde a la reciente edición de Moral... en árabe.


El señor cónsul

 

Darío Salas acaba de sumar otro reconocimiento a su singular trayectoria. Rusia lo ha nombrado cónsul científico para toda América latina y la designación será oficializada por una delegación oficial que visitará el país especialmente con este fin. La ceremonia de investidura tendrá lugar a fines de este mes en la Universidad de Chile, en una ceremonia a la que está invitado el presidente de la República.

Este consulado implica asumir la representación regional de la Academia de Ciencias y Artes La Unión de la Federación Rusa y se complementa con el Premio Vernadzcovo, de la Academia de Enciclopedias Rusas (ARE) y que distingue a personalidades que se destacan por su contribución al desarrollo y perfeccionamiento humano. La delegación que vendrá a Chile está integrada por Serguei Artamonov, vicepresidente de ARE y ANIS y Wladimir Platonov, miembro de la Academia de Ciencias Naturales de Rusia y presidente del Parlamento (Duma) de Moscú, entre otras personalidades.

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